UN ABSURDO

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Un absurdo 

 ¡Ay del que, no siendo más que un tiesto como cualquier tiesto de la tierra, pleitea con su Hacedor!

¿Dirá el barro al que lo modela: «¿Qué haces?», o: «Tu obra, ¿no tiene manos?» ¡Ay del que dice al padre: «¿Por qué engendraste?», y a la mujer: «¿Por qué diste a luz?» Isaías 45.9–10

 Cuando uno de mis hijos era muy pequeño sugirió que compráramos algo que valía mucho dinero. «Hijo, no tenemos dinero para comprar eso», le expliqué. Mi hijo me miró, sorprendido de que yo no hubiera pensado en cuán fácil era la solución a dicho dilema. «Papi -replicó-, ¡entonces, vamos al banco y pidamos que ellos nos den el dinero que necesitamos!» Su inocente propuesta me causó gracia. Él sabía que el banco tiene dinero, y mucho. Lo que no podía entender son los complejos mecanismos que hacen posible que una persona pueda o no acceder a un crédito. Tampoco tenía edad como para que yo le ofreciera una explicación al respecto.

La anécdota ilustra lo desacertados que pueden ser nuestros comentarios cuando pretendemos hablar de asuntos de los cuales no sabemos nada. Quizás usted se ha cruzado con personas que, sea cual sea el tema de conversación, siempre tienen algo que decir. Estos individuos, lejos de impresionar por lo muy informados que están, son molestos porque resulta evidente que la mayoría del tiempo no tienen idea de lo que están diciendo. No obstante, hacen alarde de su ignorancia a cada instante.

Este es el cuadro absurdo que nos presenta el profeta Isaías. Imagínese cualquiera de estas situaciones: un ladrillo discute con el constructor acerca del lugar que debe ocupar en una vivienda. Un clavo argumenta con el carpintero porque cree que debería ser utilizado en un mueble diferente. La sal tiene un altercado con la cocinera porque opina que a esa comida no le hace falta su servicio. ¡Ridículo!, ¿verdad? Pensar en estos elementos entablando un diálogo con quienes los usan nos parece descabellado. ¿Cómo puede el barro decirle al alfarero cuál es la mejor manera de ser utilizado? ¿Cómo puede un bebé, en el instante mismo de nacer, ponerse a discutir con la madre porque cree que no es el momento indicado para venir al mundo?

Pero a pesar de que reconocemos lo absurdo de estas escenas, ni usted ni yo nos vemos impedidos a creer que podemos cuestionar la forma en que Dios actúa. «¡No entiendo cómo él ha permitido que esto ocurra!» exclamamos, perplejos. «Si Dios me ama -argumentamos-, ¿por qué no interviene?» Aunque no expresemos tales preguntas, seguramente en más de una ocasión hemos creído que podemos explicar confiadamente la manera en que Dios actúa. Como si fuéramos expertos en el asunto, nos explayamos con una ingenuidad que roza lo absurdo. La verdad es que la distancia que nos separa de Dios es la misma que separa al barro del alfarero. ¿Cuánto sabe o entiende el barro de lo que está haciendo el artesano? ¿Cuánto conocimiento tiene el bebé del tiempo y el proceso necesario para un parto? ¡Ninguno! Así también pasa con nosotros. ¡Guardemos silencio delante de nuestro Creador!

Para pensar:

«Algunos, desviándose de esto, se perdieron en vana palabrería. Pretenden ser doctores de la ley, cuando no entienden ni lo que hablan ni lo que afirman» (1 Ti 1.6–7).

 

 

 

«Las inescrutables riquezas de Cristo».Efesios 3:8

Mi Señor tiene riquezas que sobrepasan los cálculos de la aritmética, la medida de la razón, la visión de la imaginación o la elocuencia de las palabras.

¡Son inescrutables! Tú puedes considerar y estudiar y ponderar, pero Jesús es un Salvador más grande de lo que llegues a imaginar cuando hayas imaginado lo mayor de todo. Jesús está más pronto a perdonar que tú a pecar; es más capaz de perdonar que tú de transgredir. Mi Señor está más dispuesto a suplir tus necesidades que tú a confesarlas. Nunca pienses despectivamente de mi Señor Jesús. Cuando pones la corona sobre su cabeza lo estás coronando con plata, cuando él se merece el oro. Mi Señor tiene riquezas de felicidad para concederte ahora. Él puede hacerte descansar en lugares de delicados pastos y pastorearte junto a aguas de reposo. No hay música como la suya cuando él es el Pastor y tú la oveja, y te acuestas a sus pies. No hay amor como el suyo: ni la tierra ni el Cielo lo pueden igualar. Conocer a Cristo es ser hallado en él. ¡Oh, esto es vida, esto es gozo, esto es meollo y grosura, vino sobre los posos, bien refinado! Mi Señor no trata a sus siervos brutalmente. Él los regala como un rey a otro rey: les da dos cielos, uno aquí mientras le sirven y otro allá, cuando se gocen con él para siempre. Sus inescrutables riquezas se conocerán mejor en la eternidad. Mientras te diriges al Cielo, él te dará todo aquello que necesites. Tu guarida serán las fortalezas de las peñas; se te dará tu pan y tus aguas serán seguras. Sin embargo, es allí, allí, donde oirás los cánticos de los vencedores, la aclamación de quienes se gozan, y donde verás cara a cara al Glorioso y al Amado. ¡Las inescrutables riquezas de Cristo! Este es el tono para los cantores de la tierra y el cántico para los arpistas del Cielo. Señor, enséñanos más de Jesús y nosotros daremos a otros las buenas noticias.

 

 

 Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 245). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

 

 

Hazte un favor

 

Lectura bíblica: Mateo 22:34–40

 

Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Mateo 22:39

 

¿Amarnos a nosotros mismos? Eso lo que Dios espera cuando nos dice que amemos a otros como a nosotros mismos. Entonces, a votar. ¿Se aman algunos de los siguientes personajes como Dios quiere?

 

          Patricia toma la hoja de su examen, observa su calificación perfecta y baila por el aula sacudiendo la hoja en las narices de todos sus compañeros.

          Cada vez que Joel pasa frente a un espejo, muestra los músculos y posa como si fuera el Campeón Mundial de la Musculatura.

          Melinda les cuenta a todos que saldrá temprano de la escuela para posar por primera vez como modelo. Y al día siguiente está en el patio de la escuela repartiendo sus retratos autografiados.

 

Tema para comentar: ¿Has conocido alguna vez chicos como esos? ¿En qué sentido son inapropiadas sus actitudes y acciones?

Existe un tipo sano de amor propio, y Dios quiere que tengamos una buena dosis de él. ¡Pero Patricia, Joel y Melinda no tienen idea de lo que es tener un amor propio sano! Estar obsesionados con nuestra belleza, inteligencia, fuerza o dinero es engreimiento, no amor.

Mateo 22:39 implica que no vamos a amar a otros de la manera apropiada a menos que nos amemos a nosotros mismos de la manera apropiada.

¿Es realmente bueno amarnos a nosotros mismos? Considéralo de esta manera: Dios nos ama, así que podemos amarnos a nosotros mismos. Dios nos acepta, así que podemos aceptarnos a nosotros mismos. Amarnos a nosotros mismos no es meramente bueno, ¡es maravilloso! Es lo que Dios quiere.

Seamos claros en que hay dos tipos de autoimagen. Vernos a nosotros mismos como Dios nos ve —nada más y nada menos— es una autoimagen sana. Es algo que nos motiva. Es también algo que produce humildad, porque reconocemos que cada uno de nuestros dones procede de Dios.

El segundo tipo de autoimagen es malsano. Una autoimagen malsana puede ser demasiado negativa o demasiado positiva. Los que tienen una autoimagen negativa se menoscaban a sí mismos. Los que tienen una demasiado positiva se ensalzan a sí mismos. Ninguna de las dos clases de autoimagen malsana nos honra como una creación especial de Dios.

Podemos estar seguros de que nos amamos a nosotros mismos sanamente cuando, como resultado, amamos más a otros. Y cuando tenemos como nuestra meta amar a otros, todo lo demás se aclara. La vida —y querernos a nosotros mismos— tiene sentido. Ponemos a los demás, comenzando con Jesús, directamente en el centro de nuestra atención. Y cuando sucede esto, Dios está contento.

 

PARA DIALOGAR: Dílo en tus propias palabras: ¿En qué consiste una autoimagen sana?

 

PARA ORAR: Padre, enséñanos a amarnos a nosotros mismos de la manera correcta y, como resultado, amar a otros.

 

PARA HACER: Haz hoy algo por un familiar que exprese: “Creo en ti”.

 

 

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

 

 

 

 

 

 

 

Esto es amor

 

 

Lectura bíblica: Deuteronomio 28:1–6

 

Y sucederá que si escuchas diligentemente la voz de Jehovah tu Dios, procurando poner por obra todos sus mandamientos que yo te mando hoy… bendito serás al entrar, y bendito al salir. Deuteronomio 28:1, 6

 

Cecilia era responsable de hacer ciertas tareas en su casa, pero esa semana no las había hecho. Y cuando sus padres le dijeron que tenía que terminarlas el sábado a la mañana —antes de que empezara a hacer ninguna otra cosa— se puso insolente. Sus padres le explicaron con calma que si ella no podía ayudar con las tareas de la casa esa mañana, ellos no podían dejarla ir a la casa de su amiga esa tarde.

A Cecilia no le hizo gracia tal razonamiento. Miró con rabia a sus padres. Y les gritó:

—¡Si de veras me quisieran, me dejarían hacer lo que quiero!

Tema para comentar: Cuando alguien te hace obedecer alguna regla, ¿es bueno eso? ¿De qué manera nos demuestra amor el hecho de exigirnos hacer lo que es bueno?

No tienes que buscar lejos para encontrar chicos que no entienden que hay una relación entre las reglas y el cariño. No sólo tienen problemas con que sus padres o maestros tengan reglas. Creen que Dios debe ser un señor horrible por habernos dado un libro con tantas órdenes. Razonan una de dos cosas:

 

(a)      Si Dios me amara, no me exigiría que siga ninguna regla.

(b)      Si Dios tiene reglas que espera que obedezca, no puede ser que me ame.

 

Esos chicos están confundidos. El amor es lo que motiva las reglas que Dios establece. La introducción al segundo mandamiento aclara desde el principio: “Porque yo soy Jehovah tu Dios,… muestro misericordia por mil generaciones a los que me aman y guardan mis mandamientos” (Éxodo 20:5, 6).

Cuando Dios dio la ley, dijo que era “para tu bien” (Deuteronomio 10:13). Su propósito era sustentar y proteger a su pueblo. Su meta al dar su ley era asegurar nuestra prosperidad y nuestro gozo, y evitarnos sinsabores y sufrimientos.

Todas las reglas de Dios demuestran el amor de Dios también de otra manera. Son una señal del amor de Dios porque nos indican cómo disfrutar del amor. Todo el propósito de los Diez Mandamientos y otros mandatos bíblicos es explicar exactamente cómo es el amor, y evitar los conflictos con los demás.

Quizá las palabras del rey David lo resumen mejor. Tenía un concepto increíble de las reglas de Dios: “¡Cuánto amo tu ley!… más que el oro, más que el oro puro” (Salmo 119:97, 127). ¡Dios nos dio sus mandatos llenos de amor porque nos ama!

 

 

 

PARA DIALOGAR: ¿No te parece maravilloso que Dios te ama tanto que te da lo que necesitas para amarlo a él y amar a otros?

 

 

 

PARA ORAR: Expresa tu gratitud a Dios por la sabiduría de su amor.

 

 

 

PARA HACER: Dedica hoy un momento para adorar al Dios que dio los mandatos bíblicos.[1]

 

 



[1] McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano

 

 

 

Porque de la abundancia del corazón habla la boca. El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas, y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas. Mateo 12.34–35

Quien ya tiene unos cuantos años de vida sabe que las palabras que hablamos tienen un tremendo potencial. Pueden ser el medio por el cual bendecimos a aquellos que están a nuestro alrededor. La palabra justa, hablada en el momento oportuno puede devolverle el ánimo al que está deprimido. Con palabras edificamos, confrontamos, exhortamos y corregimos, tareas todas relacionadas con el ministerio de formar vidas. Tampoco desconocemos, sin embargo, el poder destructivo de las palabras. Conocemos personas que han sido sistemáticamente avergonzadas por las palabras de sus pares, sus padres o sus compañeros de trabajo. Aunque han sido solamente palabras, lo que han escuchado ha dejado profundas huellas en sus vidas.

Por todo esto la vida nos ha enseñado que debemos ser cautelosos a la hora de hablar, aunque muchas veces la lengua es la que más se resiste a ser disciplinada. Cristo, sin embargo, nos está mostrando en esta declaración que hay un camino más sencillo para santificar la boca. La lengua, en un sentido, solamente es la vocera de lo que tenemos almacenado en el corazón, y esta es la verdadera fuente de la cual provienen las palabras. La persona realmente sabia, entonces, concentrará sus esfuerzos más en el corazón que en la lengua, aunque nunca está de más ser medido en las palabras.

Cuando hablamos aquello que es incorrecto no estamos haciendo más que revelar lo que está en nuestro interior. La persona que siempre critica tiene un corazón legalista que vive evaluando lo que los demás están haciendo. La persona que siempre encuentra lo malo en todo tiene un corazón de ingratitud. La persona que siempre se está justificando delante de los demás tiene un corazón lleno de inseguridad y temor. La persona cuya conversación siempre gira entorno del dinero, es una persona en cuyo corazón se ha instalado el dios mamón.

Los que estamos sirviendo en diferentes ministerios dentro de la iglesia haremos bien en considerar el contenido de las palabras de las personas con las cuales trabajamos, pues ellas nos ayudarán a saber dónde están los verdaderos problemas que tienen.

El desafío para cada uno de nosotros, entonces, es llenar el corazón de cosas buenas que irán sazonando nuestra conversación de tal manera que aquellos que nos escuchan se sientan bendecidos y edificados. Para esto, es necesario que prestemos mucha atención a nuestras palabras y que seamos absolutamente honestos con nosotros mismos. ¿Qué es lo que nuestras palabras revelan de nuestro corazón? ¿Cuáles son los temas que más dominan nuestra conversación? ¿De qué manera nos dirigimos a los demás cuando les hablamos? Las respuestas a estas preguntas nos darán valiosas pistas acerca del verdadero contenido de nuestro corazón. Sabiendo lo que hay en nuestro interior podemos acercarnos al Señor para pedirle que comience en nosotros esa obra de transformación que tanto necesitamos. Al identificar y confesar lo malo, el Señor tendrá oportunidad de comenzar a depositar en nosotros lo bueno y justo.

Para pensar:

«Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas» (Stg 1.21).[1]

 



[1] Shaw, C. (2005). Alza tus ojos. San José, Costa Rica, Centroamérica: Desarrollo Cristiano Internacional.

 

El alcance de un deseo

David estaba entonces en la fortaleza y había en Belén una guarnición de los filisteos. Y David dijo con vehemencia: «¡Quién me diera a beber del agua del pozo de Belén que está junto a la puerta!» 2 Samuel 23.14–15

David estaba de campaña contra los filisteos cuando ocurrió este incidente. Rodeado de los hombres valientes que le acompañaban siempre, el rey simplemente expresó un deseo que tenía: beber el agua fresca de uno de los pozos que había en Belén. Sus deseos, sin embargo, sirvieron para movilizar a tres de estos varones, quienes descendieron a la ciudad, arriesgando sus vidas, y consiguiendo el agua que tanto deseaba su rey.

¡La valentía de estos tres varones resulta admirable! El hecho de que estuvieran dispuestos a correr semejante riesgo para obtener un poco de agua ofrece un elocuente testimonio acerca del nivel de lealtad y cariño que sentían por David. Un líder no se gana esta clase de respeto con facilidad. Es el resultado de un compromiso profundo con su gente, donde el amor está por encima de los proyectos y la gente tiene la seguridad de que sus vidas son importantes para el líder. Para un pastor, esto se logra cuando él se interesa más en las personas que están sirviendo en la iglesia que en los ministerios que están realizando. Muchas veces, sin embargo, la gente se da cuenta que al pastor solamente le interesa cubrir los «puestos» vacantes que existen en la congregación, porque necesita encontrar maestros de escuela dominical, directores de coro o líderes de jóvenes. Una vez que tiene cubiertas esas áreas, demuestra poco interés por la vida de los que están sirviendo. David era la clase de líder por quien su gente estaba dispuesta a dar la vida.

En este incidente, sin embargo, hay una advertencia para todo aquel que está en una posición de autoridad. Cuando las personas respetan y reconocen a un líder, esa persona ejerce influencia sobre sus vidas; más de lo que se imagina. Sus palabras tienen un peso que no tienen las palabras de los demás. Cuando habla, las personas lo escuchan con especial atención e interpretan sus dichos de manera diferente a los dichos de sus amigos, parientes o conocidos.

David no hizo más que expresar un deseo, como lo podría haber hecho cualquier otra persona. Sus hombres, no obstante, tomaron este deseo como un pedido. El rey no se dio cuenta de lo que había suscitado con sus palabras hasta que ellos volvieron de Belén con el agua. Recién allí se apoderó de él la vergüenza y el arrepentimiento por haber expresado un deseo que terminó poniendo en riesgo la vida de tres de sus hombres.

El líder sabio entiende que hasta las cosas que habla con liviandad son tomadas en serio por el pueblo. Es el precio de estar en un lugar de autoridad. Por supuesto que esta realidad se presta para el abuso, pero en líderes maduros les llevará a medir cada uno de sus dichos. ¡No sabemos las consecuencias que nuestras palabras pueden tener en la vida de aquellos que nos admiran!

Para pensar:

El líder siempre está siendo observado, aun en esos momentos que no se consideran «espirituales», o cuando no está actuando oficialmente como líder.

 

 

 Shaw, C. (2005). Alza tus ojos. San José, Costa Rica, Centroamérica: Desarrollo Cristiano Internacional.

 

Confiando a pesar de los obstáculos

 

Por: Enrique Monterroza

 

La mayoría de nosotros vamos por la vida afligidos, angustiados, preocupados, desesperados y toda clase de sentimientos causados por la impotencia ante cierta dificultad. Vivimos pendiente de todo lo que nos rodea y cuando las cosas no salen como quisiéramos nos inundan diferentes sentimientos que lo único que hacen es robarnos la paz que Dios quiere que mantengamos en nuestra vida.

 

A través del tiempo he aprendido que el angustiarme o preocuparme al extremo no ayuda a resolver mis problemas, sino que al contrario, suma más problemas. Y es que cuando perdemos la paz dejamos que el problema gobierne nuestra vida, y cuando el problema gobierna nuestra vida nos olvidamos de deleitarnos en Dios.

 

A veces me encuentro con personas cercanas a mí que se encuentran preocupas, angustiadas y hasta afligidas por situaciones que están fuera de su control, cuando las veo así siempre les pregunto: ¿Por qué te preocupas tanto?, ¿Puede acaso la preocupación solucionar tu problema?, ¿Te sientes mejor preocupándote y afligiéndote por eso de lo cual no puede hacer nada para solucionar?, la verdad es que no, pero a pesar que sabemos que con preocuparnos o afligirnos no solucionaremos los problemas lo seguimos haciendo.

 

Uno de los salmistas de la Biblia escribía: “¡Pero no hay razón para que me inquiete! ¡No hay razón para que me preocupe! ¡Pondré mi confianza en Dios mi salvador! ¡Sólo a él alabaré!” (Salmo 42:11). Y es que cuando ponemos nuestra confianza en Dios sabemos que todo estará bien.

 

Hoy quiero preguntarte: ¿En quién has puesto tu confianza?, estoy seguro que responderás: “En Dios”, entonces si es así comienza a testificar de ello, ¿Cómo?, pues a través de la paz que Dios quiere que mantengas en medio de la tormenta. Cuando confiamos en Dios podemos estar pasando por la tormenta más fuerte y sin embargo mantenemos nuestra fe intacta y nuestra vida refleja una paz que la gente no entiende, pero que Dios sí y la premia.

 

Hoy te invito a alabar y adorar a Dios en medio de las situaciones más difíciles que estés atravesando, cuando lo haces algo maravilloso ocurre, tu vida es fortalecida, tu fe es renovada, una paz sobrenatural te inunda, pero sobre todo Dios se siente contento de tu actitud frente a las dificultades. El salmista escribía: “En cuanto a mí, yo cantaré de tu poder; cada mañana cantaré con alegría acerca de tu amor inagotable. Pues tú has sido mi refugio, un lugar seguro cuando estoy angustiado.” (Salmo 59:16).

 

No permitas que los obstáculos te eviten adorar y confiar en Dios. No permitas que nada que te rodea te aleje de la comunión que Dios quiere mantener contigo. Cuando lo buscas, sin duda lo hallas y cuando confías en Él sin duda no te dejará desamparado.

 

¡¡¡Confía en Dios a pesar de cualquier obstáculo que se presente!!!

 

 

Un corazón divididoOctubre 27

Acab convocó a todos los hijos de Israel, y reunió a los profetas en el monte Carmelo. Entonces Elías, acercándose a todo el pueblo, dijo: ¿Hasta cuándo vacilaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; si Baal, id en pos de él. Y el pueblo no respondió palabra. 1 Reyes 18.20–21

Cuando Elías confrontó al pueblo en el Monte Carmelo, los israelitas ya tenían una larga historia de prostitución con los dioses de la tierra. Antes de desafiar a los profetas de Baal, sin embargo, el profeta enfrentó al pueblo con las palabras que hoy forman parte de nuestro devocional. Aunque los líderes habían conducido al pueblo de Dios por un camino que no les convenía, ninguna persona podía escudarse detrás de este hecho. La pregunta que lanzó Elías hacia el pueblo muestra que creía firmemente que cada persona presente era, en última instancia, responsable de su propio pecado.

La clave de la situación que estaba viviendo el pueblo se encuentra en la palabra «vacilar». El diccionario de sinónimos nos presenta esta lista de términos similares: titubear, oscilar, balancear, fluctuar. Todas estas palabras dan una clara idea del estado en el que se encontraba el pueblo. No tenían un rumbo definido. No estaban comprometidos con una sola cosa. No poseían la seguridad, inamovible, de aquellos que saben dónde están plantados en la vida.

Debemos notar que esta situación afecta particularmente al pueblo de Dios. Los que no son parte de su casa están enteramente entregados al camino de las tinieblas. No experimentan más que un titubeo ocasional por el testimonio de sus propias conciencias. La mayoría del tiempo, sin embargo, avanzan seguros por el camino que recorren todos los que están a su alrededor. Es el camino de la mayoría y no tienen por qué cuestionar si es el más apropiado para sus vidas.

La situación del hijo de Dios indeciso, en cambio, es la más desdichada de las condiciones. No es ni una cosa ni la otra. Habiendo probado lo que es la vida de la mano de Dios, ha optado por volver a recorrer el camino que había descartado. No logra, sin embargo, olvidarse de lo que ha experimentado cerca de Jehová, de modo que este camino ya no le produce la satisfacción que le dio en otro tiempo. Tampoco disfruta de la comunión plena con el Padre, porque su corazón está contaminado con las preocupaciones que son propias de los que andan en tinieblas.

La descripción más exacta de este desdichado estado la dejó el rey cuyo corazón nunca estuvo enteramente entregado a Dios: Salomón. Intentó caminar por los dos caminos a la vez. Sus conclusiones están relatadas en el libro de Eclesiastés, donde declara una y otra vez: «todo es vanidad de vanidades».

Elías invita al pueblo a una postura de entrega absoluta, ya sea para un lado o para el otro. La vacilación nos paraliza y nos llena de dudas y temores. Cuando nos decidimos por un camino, es bueno que no cuestionemos más la decisión, sino que avancemos con paso firme y confiado, por el rumbo que creemos adecuado.

Para pensar:

 

«No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor, ya que es persona de doble ánimo e inconstante en todos sus caminos» (Stg 1.7–8).

 

 

Buscar su intervenciónJunio 17

Si se humilla mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oran, y buscan mi rostro, y se convierten de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, perdonaré sus pecados y sanaré su tierra. 2 Crónicas 7.14

Este es un pasaje muy conocido para nosotros y especialmente apto para nuestro atribulado continente, tan castigado por el abuso de poder y la corrupción que ha diezmado notoriamente sus recursos naturales. En el hay una serie de pasos para asegurar la intervención de Dios en tiempos de crisis.

Debemos notar que es la combinación de estos pasos lo que puede llegar a producir una respuesta del Altísimo. En muchas ocasiones optamos por uno u otro de los elementos, pero no por el conjunto. Tomados en forma aislada, no obstante, tienen poca eficacia. Por ejemplo, cuando Dios declaró que Israel andaría errante por el desierto durante cuarenta años, el pueblo se arrepintió, pero no fue prosperado porque su arrepentimiento no estuvo acompañado de una búsqueda del rostro de Dios (Nm 14.40–45). De la misma manera, en Isaías 58, el profeta condenó al pueblo porque se habían humillado, pero no se habían arrepentido de sus malos caminos (58.1–4).

Por esta razón podemos decir que el arrepentimiento es un proceso más profundo que la experiencia de un momento. Tiene pasos concretos que afirman la decisión del arrepentido de ordenar completamente su vida según los preceptos de Dios. Transitar por este camino asegura que el cambio no sea meramente un ejercicio religioso.

En este proceso, entonces, tenemos estos cuatro pasos: humillarse, orar, buscar su rostro y volverse de los malos caminos. En la humillación está el reconocimiento de que uno ha sido orgulloso y autosuficiente, que no ha caminado por el camino que el Señor demanda de los hombres. Es admitir lo pobres que han sido los resultados de nuestros propios proyectos. Al orar nos aseguramos que nuestra humillación no sea simplemente una depresión momentánea. Le ponemos palabras a nuestros sentimientos y expresamos a Dios nuestra vergüenza por la manera en que hemos vivido, proceso que es saludable para nuestro espíritu. Buscar su rostro implica una postura de adoración, de contemplación. De esta manera nos aseguramos que nuestro arrepentimiento no está acompañado por nuestra propia idea de cómo arreglar lo que hemos hecho mal, como lo hizo el hijo pródigo. Al buscar su rostro cultivamos una actitud de espera, para que él nos guíe por el camino a seguir. Más que solucionar nuestro problema, nos preocupa reestablecer nuestra relación con él. Por último, sí tenemos certeza que no podemos caminar por el camino que hemos transitado. Volvernos de nuestros caminos implica que desechamos todo lo que antes hacíamos porque entendemos que es la causa de muchos de nuestros problemas. Es una forma de declarar que no volveremos a transitar por esos senderos.

Al igual que José con sus hermanos, Dios no se resiste al corazón humillado y contrito. Cuando genuinamente hay un cambio en nosotros, Dios nos oye desde los cielos, perdona nuestros pecados y sana nuestras vidas. ¡Qué regalo tan sublime!

Para pensar:

 

«Arrepentirse es mucho más que pedirle disculpas a Dios». Anónimo.

 

 

 

 

AUXILIARES PARA LIDERES

 

EL ROCIO DE DIOS

Oseas 14:1–9

 

Introducción: Oseas es el primer libro de los profetas llamados menores.

No en relación a importancia sino en tamaño y alcance profético. Aun cuando Israel, por su pecado se destruyó y murió como nación, 

Dios le traerá a la reconstrucción y resurrección nacional. Tan pronto como se arrepienta (4-9), (13:9-16).

 

I.     EL ROCIO HABLA DE LA ABUNDANCIA DE LA GRACIA DE DIOS

Esta promesa gloriosa, no sólo es dada a Israel sino también a nosotros (4-5).

Si de veras nos convertimos y decimos: “Quita toda iniquidad …”

El nos contestará: “Yo sanaré su rebelión, los amaré.

Necesitamos “ROCIO” celestial que es el cálido contacto con Dios.

Rocío es vapor que con el fresco nocturno se condensa en gotas.

Así es Dios para nosotros, “como rocío” (5) (Deut. 32:2; Sal. 72:6).

 

II.     EL ROCIO NOS REFRESCA NUESTRO INTERIOR

Cuando la seca ha durado largo tiempo, parece que todo decae.

Al caer el rocío, toda la naturaleza se vivifica y fortalece.

Cuando nuestras almas sedientas son confortadas con el Espíritu Santo.

Somos reavivados con entusiasmo y renovados en lo profundo.

 

III.     EL ROCIO EMBELLECE Y REVELA

¡Cuán hermosa es la tierra en las primeras horas matutinas!

Cubierta de gotas de rocío que centellean cual diamantes.

Florece cual lirio dándole a Dios la fragancia de la flor. (5).

Extiende sus raíces con la firmeza de la gracia de Dios. (6).

El rocío revela las telarañas que en la noche han fabricado.

Todo se ve: egoísmo, orgullo, envidia, rencor, hipocresía. Todo.

Con razón el Sal. 90:12, dice: “Crea en mí, oh Dios, un corazón …”

 

IV.     CONDICIONES PARA QUE DESCIENDA EL ROCIO

1.     Vendrá en los valles. No en montañas de orgullo.

     Pedro se desvió en el monte de la transfiguración con sus pabellones.

     Es la prueba y humillación que Dios quiere honrarnos.

2.     Vendrá donde no hay ruidos, ni vientos ni terremotos.

     Ni fuegos ni conflictos. Sino “silbo apacible” (1 Rey. 19:11).

     Entre tempestades no puede esperarse el rocío celestial.

3.     Vendrá donde se le espera. Como la tierra seca mira al cielo.

     Como los apóstoles perseveraron unánimes en oración: (Hch. 1:14).

     Son benditos los que tienen hambre y sed. (Mat. 5:6; Sal. 42:1-2).

 

Conclusión: Este mundo es un desierto donde el alma no puede ser saciada. Pero nosotros tenemos acceso a la fuente infinita de la

gracia divina donde siempre seremos llenados si la buscamos. Dios será rocío para tu alma su te consagras a El.

Búscalo que de seguro lo encontrarás.

 

El Evangelio Según Pablo

Romanos 2:1—3:20

Pablo continúa con su punto de vista sobre la condición espiritual del mundo. Recuerden, él no está escribiendo sobre los creyentes aquí. Su intención en este resumen introductorio es el mostrar que todas las personas necesitan el Evangelio, ya sean judíos o gentiles. Pero yo voy a tomar algo de esto como que también se aplica a nosotros, porque todos aun cometemos los pecados que él menciona, y a pesar de que somos perdonados, necesitamos ser recordados que esa ya no es nuestra manera de vivir. Nosotros no tenemos que pagar la pena por hacer estas cosas, como los incrédulos lo harán, porque el Señor ya ha hecho eso por nosotros, pero el Espíritu Santo sí se entristece cuando pecamos, y eso también interrumpe nuestra comunión con Él. Y después de todo, la intención de este estudio es ayudar a prepararnos para el retorno del Señor.

Al final del capítulo 1, él se está refiriendo a aquellas personas que estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican (Romanos 1:29-32).

Ahora, él va a incluir a todas aquellas personas que condenan a otras por hacer esas cosas, porque cada uno de nosotros ha hecho algo de lo que contiene esta lista, en algún momento de la vida. Por lo tanto, cuando juzgamos a otros por hacer esas cosas estamos ignorando el hecho de que también somos culpables. Si pensamos que ellas deben de ser condenadas, ¿estaremos deseosos de aplicar las mismas normas en nosotros mismos?

Capítulo 2

El Justo Juicio de Dios

Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo. Mas sabemos que el juicio de Dios contra los que practican tales cosas es según verdad. ¿Y piensas esto, oh hombre, tú que juzgas a los que tal hacen, y haces lo mismo, que tú escaparás del juicio de Dios? ¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento? (Romanos 2:1-4).

Si, como pecadores, condenamos el pecado de los demás, nos estamos identificando como que somos dignos de una condenación similar. Jesús dijo, “No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados” (Lucas 6:37). El ser testigos de los pecados de los demás no debe de acarrearnos pensamientos de juicio a nuestras mentes, sino más bien de tristeza y empatía. Debería de despertarse nuestro espíritu de intercesión, produciendo que le pidamos a Dios que los perdone. Fácilmente pudo haber sido uno mismo el que cometía ese pecado. Es la misericordia de Dios la que atrae a las personas hacia Él, no Su justicia, y al pedir por misericordia a nombre de alguien más, en lugar de condenar a esa persona, podemos estar ayudando a inclinar el corazón de esa persona hacia Dios. Ese es nuestro gran trabajo ahora mismo.

Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, el cual pagará a cada uno conforme a sus obras: vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad, pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia; tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y también el griego, pero gloria y honra y paz a todo el que hace lo bueno, al judío primeramente y también al griego; porque no hay acepción de personas para con Dios (Romanos 2:5-11).

Independientemente de su condición espiritual, algunas personas creen que a Dios se le agrada cuando expresan su desdén hacia otras personas debido al pecado que estas tienen. Pero la realidad es que Él se disgusta porque sabe que nosotros somos tan culpables como los que estamos condenando. Es un caso como “el sartén llamando a la tetera” como dice el viejo adagio. Un abogado aconsejaría que eso viola el principio de las “manos limpias”. Por eso es que Jesús dijo, “el que no tiene pecado que tire la primera piedra”. El juzgar a otras personas implica que nosotros creemos que somos mejores. Es un acto de auto búsqueda, y si persistimos en él, le añadimos a nuestro propio pecado.

Porque todos los que sin ley han pecado, sin ley también perecerán; y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados; porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados. Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos, mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos, en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio (Romanos 2:12-16).

Pablo les había dicho anteriormente a los corintios, “Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones” (1 Corintios 4:5). Toda la humanidad sabe, de manera intuitiva, sobre el buen comportamiento y el malo, pero solamente Dios conoce los motivos de nuestros corazones. Jesús nos advirtió de quitar la viga de nuestro propio ojo antes de preocuparnos por la paja en el ojo de nuestro hermano (Mateo 7:5). El conocimiento de la Ley no es suficiente. Necesitamos obedecer. Si no podemos hacerlo, entonces no tenemos porqué inmiscuirnos en condenar a alguien que tampoco puede hacerlo.

Jesús y la Ley

He aquí, tú tienes el sobrenombre de judío, y te apoyas en la ley, y te glorías en Dios, y conoces su voluntad, e instruido por la ley apruebas lo mejor, y confías en que eres guía de los ciegos, luz de los que están en tinieblas, instructor de los indoctos, maestro de niños, que tienes en la ley la forma de la ciencia y de la verdad. Tú, pues, que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú que predicas que no se ha de hurtar, ¿hurtas? Tú que dices que no se ha de adulterar, ¿adulteras? Tú que abominas de los ídolos, ¿cometes sacrilegio? Tú que te jactas de la ley, ¿con infracción de la ley deshonras a Dios? Porque como está escrito, el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de vosotros (Romanos 2:17-24).

Las personas que se auto-justifican niegan furiosamente esas acusaciones. Pero Jesús enseñó que no es solamente nuestro comportamiento sino el motivo de nuestro corazón lo que nos acusa. La ira es tan mala como el asesinato, el deseo es tan malo como el adulterio, y la envidia es tan mala como el robo. ¿Quién de nosotros no es culpable de estas cosas? Y como Su hermano Santiago escribió, “Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos” (Santiago 2:10).

Pues en verdad la circuncisión aprovecha, si guardas la ley; pero si eres transgresor de la ley, tu circuncisión viene a ser incircuncisión. Si, pues, el incircunciso guardare las ordenanzas de la ley, ¿no será tenida su incircuncisión como circuncisión? Y el que físicamente es incircunciso, pero guarda perfectamente la ley, te condenará a ti, que con la letra de la ley y con la circuncisión eres transgresor de la ley.

Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne; sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios (Romanos 2:25-29).

La circuncisión era la señal visible del pacto. Identificaba a un hombre como judío. Pero el pacto tenía sus provisiones, y las violaciones a esas provisiones llevaban en sí un castigo. El hecho de que una persona fuera circuncisa no la eximía del castigo, sería juzgada como todos los demás. Por el contrario si alguna persona no era circuncisa, pero guardaba la Ley, recibiría los mismos beneficios como si estuviera circuncidada. Una vez más podemos ver que no son las apariencias externas lo que importa ante el Señor, sino los pensamientos internos y los motivos de nuestros corazones.

Capítulo 3:1-20

¿Qué ventaja tiene, pues, el judío? ¿O de qué aprovecha la circuncisión? Mucho, en todas maneras. Primero, ciertamente, que les ha sido confiada la palabra de Dios.

¿Pues qué, si algunos de ellos han sido incrédulos? ¿Su incredulidad habrá hecho nula la fidelidad de Dios? De ninguna manera; antes bien sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso; como está escrito: Para que seas justificado en tus palabras, y venzas cuando fueres juzgado (Salmo 51:4).

Y si nuestra injusticia hace resaltar la justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿Será injusto Dios que da castigo? (Hablo como hombre.) En ninguna manera; de otro modo, ¿cómo juzgaría Dios al mundo? Pero si por mi mentira la verdad de Dios abundó para su gloria, ¿por qué aún soy juzgado como pecador? ¿Y por qué no decir (como se nos calumnia, y como algunos, cuya condenación es justa, afirman que nosotros decimos): Hagamos males para que vengan bienes? (Romanos 3:1-8).

Los “judaizantes” acusaron a Pablo de predicar un mensaje simplificado, dándoles a los creyentes la impresión de que a Dios no le importaba cómo se comportaban. Entonces trataron de convertir a los nuevos gentiles cristianos al judaísmo, diciendo que debían circuncidarse y guardar la Ley antes de seguir a Jesús.

Si Dios no hubiera proveído un remedio para el pecado el cual permite que podamos escapar del juicio, entonces podríamos esgrimir el argumento de que es injusto que Él nos juzgue. Después de todo nacimos con nuestra naturaleza pecaminosa, no decidimos hacernos pecadores. Pero Él conoce el dilema que Su justicia y nuestra naturaleza pecaminosa le ha producido tanto a Él como a nosotros, así que vino a la tierra para enderezar las cosas. Nuestra parte es simplemente el aceptar en fe el remedio que Él ha proveído. Si fracasamos en eso, seremos dejados sin ninguna otra alternativa sino basarnos en nuestro propio mérito. Al escoger hacer eso anula cualquier reclamo de injusticia.

Nadie es Justo

¿Qué, pues? ¿Somos nosotros mejores que ellos? En ninguna manera; pues ya hemos acusado a judíos y a gentiles, que todos están bajo pecado. Como está escrito:

No hay justo, ni aun uno; (Isaías 64:6)

No hay quien entienda, no hay quien busque a Dios (Isaías 29:13).

Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno (Salmo 14:1-3).

Sepulcro abierto es su garganta; con su lengua engañan (Salmo 5:9).

Veneno de áspides hay debajo de sus labios; (Salmo 140:3)

Su boca está llena de maldición y de amargura (Salmo 10:7).

Sus pies se apresuran para derramar sangre; quebranto y desventura hay en sus caminos; y no conocieron camino de paz (Isaías 59:7-8).

No hay temor de Dios delante de sus ojos (Salmo 36:1).

Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios; ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado (Romanos 3:9-20).

Entonces, la situación es esta. Ninguno de nosotros puede sobrevivir a un juicio por nuestros propios méritos. Ya sea judíos o gentiles, es imposible para nosotros poder resolver nuestro propio problema del pecado. Aun con la Ley, los judíos no están en mejor posición que los gentiles. Nadie puede guardar la Ley, como tampoco fue en algún momento considerado que alguien pudiera hacerlo. La Ley fue dada para hacer obvio el pecado y hacer que nuestra necesidad de un Salvación fuera clara. Entonces un Salvador fue dado, y desde ese momento en adelante la pregunta no ha sido “¿Es usted un pecador o no?”, sino más bien, “¿Ha aceptado usted Mi remedio o no?” Pablo utilizó dos capítulos y medio para convencernos de una sola verdad: Todos necesitamos el Evangelio. La próxima vez él empezará a darnos el Evangelio. 13/01/2007.

 

 

Dichosos los que tienen hambre sed y de Dios

Mateo 5:6

Introducción: La doctrina de nuestro Señor Jesucristo es contraria a la doctrina de los hombres. Los hombres dicen que los felices son los que tienen dinero, fama y poder. Pero nuestro Señor dice: “Dichosos los pobres en espíritu, los que lloran por su estado pecaminoso, los humildes. Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados”. Muchas enseñanzas que hoy se están enseñando en grandes sectores de la Iglesia que se dice ser la Iglesia de Cristo, son distorsiones y aberraciones de la doctrina y estilo de vida de Jesucristo. Examinemos el texto de hoy a la luz de la santa Biblia y nos daremos cuenta que tener hambre y sed de Dios y de su justicia es una cualidad esencial de los verdaderos discípulos de Jesús.

I.               ¿Qué significa tener hambre y sed de justicia?

1.     Es un reconocimiento sincero de nuestro estado espiritual.

2.     Es un profundo deseo de la santidad de Dios en nuestro interior.

3.     Es un anhelo profundo de la presencia de Dios en nuestro corazón.

4.     Es un reconocimiento sincero que nada de este mundo puede satisfacer la sed de nuestro espíritu.

II.             El hambre sed y de Dios es una características de los que han nacido de Dios (Salmos 42:1-2; 63:1-2; Amos 8:11-13)

1.     Porque hemos regresado a nuestro origen.

2.     Porque vamos siendo transformados de gloria en gloria en Cristo.

3.     Porque un día seremos semejantes a Él, porque le veremos tal como El es.

III.            Los que tienen hambre y sed de justicia serán saciados

1.     Es una promesa del rey y Redentor.

2.     Es una promesa para todos los que le buscan de todo corazón.

3.     Serán saciados hasta la saciedad en el banquete del rey, ahora y en el más allá.

4.     El que anhela el fuego purificador del altar de Dios de seguro que lo obtendrá.

 Conclusión: ¿De qué tiene sed Usted? Muchos tienen sed de las bendiciones de Dios, pero no de Dios mismo. El que tiene sed de riquezas o de las cosas de este mundo, nunca será saciado. El espíritu del ser humano no puede ser saciado con nada de este mundo. Sólo cuando estamos llenos de Dios somos en verdad felices. Fuimos creados para Dios y nunca seremos felices separados de Él. ¿Tiene Usted hambre y sed de Dios en su corazón? ¿Anhela profundamente más de Dios en su vida? ¿Siente tristeza por el estado de su corazón? Examínese honestamente. Lo que sale de su corazón a atreves de su boca y manera de vivir, manifiesta lo que está dentro de Usted. Vengamos al altar de la misericordia divina. Roguemos que el fuego purificador de Dios descienda y purifique nuestro corazón. Tengamos fe en su amor y deseo de que seamos santificados. Rasgad vuestro corazón y no vuestros vestidos; volved ahora al SEÑOR vuestro Dios, porque Él es compasivo y clemente, lento para la ira, abundante en misericordia, y se arrepiente de infligir el mal (Joel 2:13).

 

 

Como alcanzar la victoria

Marcos 10:46-50

 

Introducción: La vida de todo ser humanos es un reto. Siempre nos enfrentamos a dificultades. Las dificultades son parte de la vida. Sólo los muertos no tienen problemas. Lo importante no es negar las dificultades, o provocarlas, pero cuando ellas se presentan hay que tratar de vencerlas y salir victorioso. De esto se trata en este mensaje: Como alcanzar la victoria en medio de las dificultades.

 

I.               Aprovecha las oportunidades que te brinda el Señor.

1.     Es posible que te quiere hacerte más fuerte.

2.     Es posible que quiera enseñarte algo que necesitas saber.

3.     Es posible que quiera que abandones algo que te estorba.

 

II.             No oigas las voces negativas a tu derredor.

1.     Es posible que te digan, “no saldrás de esta”.

2.     Es posible que sientas que estás fracasado.

3.     Es posible que te digan, “no vale la pena vivir”.

4.     Dígase a Usted mismo: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”

 

III.           Deposita tu confianza en Jesucristo.

1.     El ha prometido estar contigo siempre.

2.     El es tu amigo que te entiende y se compadece de ti.

3.     El puede y quiere ayudarte, pues quiere lo mejor par ti.

4.     El quiere que tu aprendas a ser un guerrero que honra a Dios.

 

Conclusión: Mantén los ojos abiertos a las oportunidades que te brinda el Señor en las circunstancias. Has oídos sordos a las voces negativas de donde vengan. Sólo confía en el Señor Jesús que todo lo puede.

 

 

 

 

La esperanza cristiana

Juan 14:1-6

 

Introducción: Todos tenemos algún tipo de esperanza. El que trabaja lo hace con esperanza, el que estudia, Etc. En lo religioso casi todos tienen esperanza. Pero la pregunta es: ¿Es segura esa esperanza? ¿Vale la pena? ¿Es digna de nuestra entrega? La esperanza cristiana es digna de confianza. Se basa en la Palabra de Dios y en el Cristo resucitado. Veremos algunas promesas divinas para que tengamos una visión clara en qué consiste parte de nuestra esperanza.

I.              Esperanza de un mansión gloriosa.

1.    Mansión real. (En la casa de mi Padre)

2.    Mansión gloriosa (muchas moradas)

II.            Esperanza del escape de la ira que viene a la tierra.

1.    Os tomaré a  mismo.

2.    Así como escapó Noé y su familia.

3.    Nosotros no estaremos en la gran tribulación.

III.          Esperanza de un nuevo cuerpo.

1.    Los muertos en Cristo resucitarán incorruptibles.

2.    Los que estén vivos serán transformados en un instante.

3.    Los ancianos serán vueltos jóvenes.

IV.          Esperanza de una vida eterna

1.    En la nueva Jerusalén.

2.    Libre de dolor y ansiedad.

3.    En la presencia del mismo Dios nuestro creador.

Conclusión: Esta esperanza puede ser suya. Depende de Usted. Jesucristo ya pagó el precio para su salvación. El murió en la cruz para salvarlo a Usted. Ahora Usted decide si acepta el regalo de Dios o lo rechaza. Usted decide si quiere vivir en esta vida con esperanza o sin ella. Si decide vivir sin Dios  en esta vida, le espera la eternidad de oscuridad y dolor. Pero si acepta a Jesús en su corazón ahora, vivirá con esperanza aquí y una vida de gozo indecible en la eternidad.

 

 

 

 

 

La luz vino al mundo

Lucas 2:1-33

Introducción: La navidad de este año se ha celebrado en medio de cierta incertidumbre. Es verdad que nos alegramos y nos gozamos por el hecho de que recordamos la Encarnación de nuestro bendito Redentor Jesús quien vino para hacernos libres de la maldición del pecado. Pero no debemos ignorar que nos espera un futuro difícil en esta tierra. Las predicciones para el futuro cercano no son nada agradables. Pero a pesar de ello, los creyentes en el Señor Jesús tenemos confianza y sabemos que pase lo que pase siempre seremos vencedores. Saldremos victoriosos porque seguimos al que es la luz del mundo (Jn. 8;12) Esto es lo que se recuerda estos días de Navidad, la venido de la Luz al mundo.

I.             ¿Quién es la luz que vino al mundo?

1.    El que hizo todas la cosas (Juan 1:1-3).

2.    El que habitaba en luz inaccesible (1Timoteo 6:16)

3.    El que es más sublime que los cielos (Hebreos 7:26).

4.    El deseado de todas la naciones (Hageo 2:7).

II.          ¿Cuál era el estado del mundo al que vino la luz?

1.    Un mundo lleno de dolor (Lucas 4:18).

2.    Un mundo que estaba perdido (Mateo 18:11).

3.    Un mundo en tinieblas (Colosenses 1:13).

4.    Un mundo que ha errado el camino (Isaías 53:6).

III.       ¿Por qué vino la luz a un mundo que no lo quería?

1.    Porque ama eternamente a sus criaturas (Juan 3:16; Romanos 5:8).

2.    Porque El no quiere que se pierda nadie (2Pedro 3:9; Ezequiel 18:32).

3.    Porque El sabe que hay un infierno que espera al pecador (Mateo 10:28).

4.    Porque Sólo Él puede salvar al ser humano (Juan 14:6; Juan 10:9; Hechos 4:12).

Conclusión: Dios ha hecho todo para salvarnos. Ahora depende de nosotros si aceptamos sus términos o los rechazamos. ¿Qué debemos hacer? Reconozcamos que somos pecadores, cambiemos de actitud hacia la vida de pecado, Aceptemos a Jesús como nuestro único y suficiente Salvador, perseveremos en la fe de Jesús hasta el final. Siguiendo a Jesucristo nos va mejor en esta tierra y estaremos listos para cuando nos toque irnos de aquí. Acepta el perdón de Dios en Cristo ahora. Decídete. Nadie lo puede hacer por ti. Una cuestión entre tú y Dios.

 

 Necesitamos el fuego de lo Alto

Isaías 6:

 

Introducción: Mucho se canta sobre el fuego celestial. Algunos hasta dicen que oran y ayunan para obtener ese celeste don. Algunos dicen que ya lo consiguieron por que se caen en el piso, otros por que gritan o hablan en otras lenguas. Muchas veces estas cosas solo son antifaces religiosos. Si el fuego celestial desciende sobre nosotros hoy, todo cambiaría. Aun hasta el viejo predicador estaría renovado y fresco con el mismo viejo mensaje pero lleno de vida y de poder. Si necesitamos el fuego celestial que recibió al Antiguo profeta Isaías.  ¿Por que razones?

 

I.              Por que nuestros mensajes están siendo mentales y emocionales.

II.            Por que los medios de comunicación nos están destruyendo los cimientos de nuestra fe.

III.          Por que los pecadores se están sintiendo cómodos en las bancas de nuestras congregaciones.

IV.          Por que estamos negociando el crecimiento de la Iglesia.

V.            Por que nos estamos amoldando al modo de pensar del mundo.

VI.          Por que nuestros jóvenes están diciendo amen a los evolucionistas y a los ateos en la Universidad.

 

Conclusión: Debemos arrepentirnos de nuestra tibieza espiritual. Debemos caer de rodillas ante Jesús humillándonos como el leproso. Supliquemos al bondadoso Cristo que nos sane de la lepra de la inmundicia de nuestra alma complaciente. Roguemos a Dios que envíe el fuego de su altar y nos purifique nuestro corazón antes que el juicio de Dios caiga sobre nosotros. Para todos los que hemos sido llamados es la promesa.

 

¿Por qué Dios estaba con José?

Génesis 39:19-23

 

Introducción: La historia de los grandes hombres de Dios se registró en la Biblia para nuestra enseñanza. De ellas aprendemos todos los creyentes que queremos andar con Dios. La historia de José es una de esas bellas historias en las que deberíamos meditar siempre y aprender de su ejemplo. Es muy significativo que se repita la expresión de que Dios estaba con José aun en la cárcel.  Esta expresión me hace preguntar, ¿Por qué Dios estaba con José? La respuesta a esta pregunta la encontramos al estudiar algunas características del varón llamado José. Veamos:

  1. José nunca estuvo de acuerdo con la mala conducta ni con las actitudes de sus hermanos. 37:4

a)    Estaba dispuesto a nadar en contra de la corriente.

b)    Estaba dispuesto a no ser popular.

c)     ¿Cuál es nuestra actitud hoy en día?

  1. José sufrió desprecio de sus envidiosos hermanos 37:4

a)    No ignoraba que los mediocres siempre son celosos.

b)    Los enanos espirituales sienten envidia de los gigantes.

c)     Los torpes ensucian las obras de los artistas.

d)    ¿Cómo reacciona usted cuando se enfrenta al dolor y la humillación?

  1. José siempre confiaba en que Dios tenía un plan para él. 37:5-10

a)    Miraba la mano de Dios en cada circunstancia.

b)    Sabía que nada ni nadie podía detener ese plan.

c)     ¿En verdad confía usted en que Dios tiene un plan para su vida?

  1. José era un joven obediente 37:12-17

a)    Lo era con sus Padres

b)    Lo fue con su jefe en el trabajo

c)     Los fue en la cárcel.

d)    ¿Tiene Usted una  actitud de obediencia?

  1. José aceptaba el sufrimiento como el precio que hay que pagar por ser leal a Dios.

a)    El sufrir lo tomaba como parte de la escuela de Dios.

b)    En la fe cristiana, la corona viene después de la cruz.

c)     El oasis se disfruta más cuando se ha pasado por el desierto.

d)    Los que quieren vivir piadosamente en Cristo padecerán persecuciones.

  1. José era un hombre de principios y convicciones firmes  37:7-18

a)    Se negó a ser desleal

b)    No negoció sus principios y valores.

c)     Nunca buscó el camino fácil.

d)    Se mantuvo firme en su fe a pesar del aparente silencio de Dios.

e)    Confió completamente en que Dios llevaría a cabo el plan que tenia para él a pesar de las circunstancias.

f)     ¿esta usted dispuesto a mantenerse firme en sus convicciones cueste lo que cueste?

Conclusión: Si seguimos el ejemplo de la actitud de José frente a las dificultades de la vida, Dios estará con nosotros como lo estuvo con El. No se nos debe olvidar, que nunca es fácil la victoria en el reino de Dios. Es en la batalla donde se forja el carácter de un buen soldado de Cristo. Sigamos adelante, ensanchemos nuestras tiendas, luchemos lealmente y el Señor del universo estará con nosotros. ¿Si Dios está con nosotros, quien contra nosotros? El dice: “No temas, porque yo estoy contigo; no te desalientes, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré, ciertamente te ayudaré, sí, te sostendré con la diestra de mi justicia” (Isaías 41:10). Si hemos llegado hasta aquí, es por que el Señor ha estado con nosotros. ¿Anhelamos honestamente que Dios esté siempre con nosotros y gozar de las grandes victorias con El? Para que esto sea una realidad en nuestra vida y en la Iglesia, sigamos el ejemplo de José.

  1. Rindámonos a los pies del Señor Jesús vaciando nuestro corazón en su santa presencia.
  2. Seamos honestos y caminemos conforme sus normas y estaremos seguros de que Dios estará con nosotros.
  3. No nos dejemos engañar por los espejismos de este mundo.
  4. Recuerde la norma divina: “no pueden andar dos juntos si no están de acuerdo”, y “nadie es coronado si no lucha legítimamente”. Amen.

 

 

El Señorío de Cristo

 

Juan 20:24 -29

 

Introducción: Simplemente estamos salvados por confiar en la obra salvífica de Cristo, pero debemos reconocer el Señorío de Cristo para ser salvo. Muchos dicen que son salvos pero no se someten al Señorío de Cristo. Somos salvos por la obra de salvación de Cristo, pero debemos tener una comprensión clara de la Realeza de Cristo. Tomas no empezó muy bien, pero muy pronto llegó a comprenderlo. Examinemos este hermoso escrito y veamos las grandes lecciones que en él hay:

 

I.   No hay excusas para la duda.

 

A.  Él estaba ausente cuando él debería haber estado presente.

 

B.  Él debe de haber sabido que Cristo había hablado claramente.

 

C. Había rechazado el testimonio de diez hermanos que se lo habian contado.

 

D. ¡Cuánto se pierde por no congregarse!

 

II.  La paciencia Cristo es marabillosa.

 

A.  Él es totalmente paciente con Tomas.

 

B.  Él reprende su incredulidad:

 

1.   Lo hace con ternura.

 

2.   Lo hace porque lo necesita.

 

C.  El invita a Tomas a tocar su costado.

 

D. Cuanta paciencia ha tenido con nosotros.

 

III. Grandes temas son inconfundibles.

 

A.  Afirma que Jesucristo es Dios.

 

1.   Así lo ha afirmado repetidas veces en las Escrituras.

 

2.   Cualquier otra posición es insostenible.

 

B.  Afirma dominio de "Señor" en el sentido de la soberanía.

 

1.   Tiene el derecho de decidir.

 

2.   El "Señor" es propietario de su derecho a gobernar.

 

C.  Él discípulo lo llama "Señor".

 

1. Un "discípulo" es el que sigue aprendiendo de su maestro.

 

2. Un discípulo debe poseer autoridad de su maestro.

 

D.  A ese respecto, exige dedicación y sentimeinto de amor.

 

1.   No es sólo porque él es el Señor.

 

2.   Lo es por lo que es su Señor.

 

IV. Grandes lecciones.

 

A.  Proporciona evidencia sólida de la resurrección.

 

1.   Este es el testimonio de una persona que duda.

 

2.   Pocas cosas en la historia son así autenticados.

 

B.  Es una indicación clara de su preocupación.

 

1.   Se extiende a los individuos.

 

2.   Proporciona una advertencia para nosotros.

 

C.  Hay una lección evidente en el tratamiento de las personas.

 

1.   Nota Su increíble paciencia con Tomas.

 

2.   Desafía nuestra tendencia a dar seguimiento a la gente.

 

D.  En nuestra respuesta hacia él:

 

1.   Debemos responder de la misma manera.

 

2.   El orden de respuesta debería ser:

 

A.  En primer lugar su obra salvífica.

 

B.  A continuación a su señorío.

 

Conclusión: Es estupendo que Tomas llegó a la fe. Talves Usted sea uno como Tomas. Ojo al mensaje del versículo 29. ¿Es tu Salvador? ¿Es tu Señor? La evidencias de que Jesús es el unico Salvador de la huanidad es conduntente. Pero, Usted es el que decide.

 

 

 

 

 

Los redimidos Somos la Iglesia

 

1 Corintios 3:9 -13

 

Introducción: Un edificio precioso no es una iglesia. Todas las estructuras físicas y adornos de una casa de oración no es la iglesia. Esto sólo forma un edificio donde la iglesia se reúne, que son todos los salvos por la gracia de Dios en Cristo Jesús.

 

I.   Usted es la iglesia.

 

A.  La Biblia es clara con respecto a esto.

 

B.  El edificio no es esencial.

 

C.  ¿Cuál es la verdad de Dios.

 

1.   La iglesia es la gente.

 

2.   Usted es el tema clave en la iglesia.

 

II.  La fundación ya ha sido establecida.

 

A.  Pablo dice, "Las bases ya se han sentado".

 

B.  Sólo hay un fundamento:

 

1.   El fundamento es esencial para toda edificación.

 

2.   Si usted no tiene una fundación, no tienen ninguna base.

 

C.  Cristo es el único fundamento de fe en el que está fundada la Iglesia.

 

III.Usted es responsable en la edificación.

 

             A.Usted tiene la opción de diferentes materiales.

 

1.   Materiales se detallan a continuación.

 

2.   Materiales ya están disponibles.

 

C.  Usted está construyendo con cosas tales como:

 

1.   Conducta

 

2.   Carácter

 

3.   Comunicación

 

4.   Compromiso

 

5.   Contribución

 

IV.Su obra será juzgado.

 

A.  Que sucederá "en aquel día", el "Día del Señor".

 

B.  El edificio será manifiesto.

 

1.   Estará sometida al fuego del juicio.

 

2.   Lo que usted realmente ha construido será revelado.

 

A.  Habrá un discernimiento.

 

B.  El verdadero carácter del edificio será revelado.

 

C.  "Que cada hombre tenga en cuenta cómo se construye."

 

1.   Nuestro edificio es increíblemente importante.

 

2.   Se puede construir con el material que se quiera pero el juicio revelará si se construyó con los materiales aprobados por Dios.

 

Conclusión: Los nacidos de Nuevo son la verdadera iglesia. Su fundamento se ha establecido en Cristo. Solo los nacidos de nuevo forman parte de la Iglesia de Jesucristo. Usted debe asegurarse que es miembro de la Iglesia de Jesucristo. Si no ha nacido de nuevo, Usted no es miembro del cuerpo de Cristo, que es la Iglesia.

 

Tú poca fe

 

Mateo 14:31

 

Introducción: "Oh de poca fe", repite cuatro veces en Mateo 6:30; 8:26 ; 14:31 ; 16:8, y en los cuatro veces se dijo a los discípulos. "Gran fe" se celebra dos veces (Mat. 8:10 ; 15:28 ).  Hay un abismo entre fe y poca fe, pero sólo hay una distancia entre poca fe y una gran fe.

 

I.   Cristo suavemente reprende la poca fe.

 

A.  A menudo es encontrarse en el lugar donde se podría esperar grandes cosas.

 

1.   Lo vemos en Pedro y a los discípulos en su conjunto.

 

2.   Estos hombres habían visto y conoce demasiado para tener poca fe.

 

B.  Depende de las apariencias.

 

1.   La fe de Pedro no se convierte en algo; es poca, y la situación fue revelada.

 

2.   La fe cree que Dios cumple su palabra y tiene poder para hacer lo imposible.

 

C.  También se ve afectada por las circunstancias.

 

1.   Pedro tiende a vivir por un sentimiento y por la vista; Pedro iba bien hasta que se puso su mirada en la tormenta. La fe débil nos limita por nuestro medio ambiente.

 

2.   La fe verdadera se centra en Dios y Su Palabra.

 

D.  Se tiende a exagerar el peligro.

 

1.   Pedro nunca pensó en nadar, solo pensó en el fondo del lago.

 

2.   Nuestra poca fe ve gigantes donde no los hay.

 

E.   Tiende a ser razonable.

 

1.   La fe va más allá de la razón. .

 

2.   La fe ve a Dios en accion.

 

II.  Cristo tiernamente elogia la poca fe.

 

A.  El conoce nuestro corazón. 

 

1.   Reprendió a Pedro por la poca fe pero le animó.

 

B.  Intenta llegar a Jesús.

 

1.   Pedro camino no sólo sobre el agua, sino que camina hacia Jesús.

 

2.   "El que busca Jesús está en la dirección correcta".

 

C.  Generalmente se acude a la oración en el tiempo de angustia.

 

1.   En búsqueda de la ayuda de Dios.

 

2.   Aprendamos de Pedro en los momentos de aprieto.

 

D.  Siempre la oración es más seguro ya que nos acerca a Jesús.

 

1.   Pedro no fue salvado por la fuerza de la fe, sino por la mano de su maestro.

 

2.   La fe solo es la mano del mendigo que espera recibir las bondades de Dios.

 

III.Cristo elogia sinceramente una gran fe.

 

A.  A veces se encuentra donde menos se lo espera.

 

1.   Se encuentra entre los fuera de Israel.

 

2.   A veces se encuentra en los lugares más inesperados.

 

B.  Persevera en la búsqueda del Señor.

 

1.   La mujer no aceptar un "no" como respuesta.

 

2.   Gran fe no se detiene hasta que haya una respuesta.

 

C.  Se ve luz en los rincones más oscuros.

 

1.   No depende de señales externas.

 

2.   Considera a Dios por su amor.

 

D.  Entra en oración perseverante.

 

1.   La fe grande espera hasta que se ha encontrado lo que nesecita.

 

2.   Gran fe posee las llaves del cielo.

 

E.   Nuestro Señor se deleita cuando hay fe.

 

1.   Le sonrió a la mujer, pero probablemente no a Pedro.

 

2.   El dijo, "que se te conceda lo que pides."

 

F.   Confiere grandes ventajas sobre otros.

 

1.   La mujer segura la salvación para su hijo.

 

2.   Podríamos hacer mucho más por los demás con una gran fe.

 

Conclusión: ¿Qué clase de fe tiene usted? ¿Qué clase de fe que usted desea? ¿Cómo va a hacer para lograrlo? La fe bien por el oír, oír la Palabra de Dios.

 

 

 

La Fe

 

Hebreos 11:1 -3

 

Introducción: Las personas creen cosas extrañas como la de la reencarnación, la astrología, ocultismo, pirámides, vírgenes, y curanderos y a esto le llaman "fe." Otros creen un que su boca tiene poder creativo, o en un líder religioso. ¿Cómo difiere de lo que la Biblia dice acerca de la fe?

 

I.   Fe es creer en lo que Dios ha revelado.

 

A.  "La sustancia de las cosas que se esperan".

 

1.   "La Sustancia" -fianzas de estar seguro.

 

2.   "Estar seguro de lo que esperamos".

 

B.  "La evidencia de las cosas que no se ven."

 

1.   "Pruebas" -certeza de estar seguro.

 

2.   "Tener la certeza de lo que no vemos".

 

C.  Es mucho más objetiva que lo que se piensa.

 

1.   Está basado en la idea de mundo invisible.

 

2.   Es sobre la base de conocimiento no de sentimientos; "sentimientos son el enemigo de la fe".

 

II.  Fe es creer en Dios.

 

A.  La fe debe tener base verdadera para que tenga sentido.

 

1.   Mucho hoy tienen fe en la fe.

 

2.   Fe sin base biblica es irracional.

 

B.  Fe bíblica vemos en Hebreos 11:6.

 

1.   Debemos creer que Dios existe.

 

2.   Debemos creer que él puede y va a hacer algo ("La fe no es creer que Dios puede, sino que simplemente lo hace").

 

C.  Fe Cristiana necesita basarse en hechos reales.

 

1.   La Biblia es fuente de revelación.

 

2.   La Biblia es único lugar en el que la fe se basa.

 

3.   La Biblia es absolutamente necesario para poder tener fe cristiana.

 

4.   La fe cristiana es fe basada en la revelación divina.

 

III.Fe es creer que Dios todo lo puede.

 

A.  Las promesas de Dios deben ser creídas.

 

1.   Asegúrese de que están bien entendida.

 

2.   Asegurarse que todo esté en orden.

 

B.  Obedecer Sus mandamientos.

 

1.   Esto implica a menudo dificultades.

 

A.  Que es contraria a nuestra forma de pensar.

 

B. Va contra nuestros deseos.

 

C. Se crea una sensación de incomodidad.

 

2.   Fe puede actuar porque cree que Dios sabe mejor que nadie cual es lo mejor.

 

3.   La poca fe es señal de desobediencia.

 

C.  Aceptar su Palabra.

 

1.   Dios es claro:

 

A.  "Sin la fe…" (Hebreos 11:6 ).

 

B.  "… No por obras…" (Efesios 2:9 ).

 

2.   No hay salvación sin fe; no hay fe sin aceptar Su Palabra.

 

Conclusión: El cristianismo es la creencia en la existencia, la capacidad y voluntad de Dios hasta el punto de que yo vivo por sus promesas, que obedezco Sus mandamientos, y acepto su Palabra como final sobre cualquier tema.

 

 

 

 

 

 

 

El perdón

 

Efesios 4:32

 

Introducción: Destacamos el perdón en un sentido teológico y poco pensamos en ello a nivel personal. Perdón es enormemente importante en las relaciones interpersonales.

 

I.   El significado de "perdón"

 

A.  Nota el patrón de Efesios 4:32.

 

1.   Nuestro perdón debe ser como el suyo.

 

2.   El perdón debe ser completo y gratuito (Isa. 43:24 ; Jer. 31:34 ).

 

B.  Nota la promesa.

 

1.   Él promete no recordar nuestros pecados contra nosotros.

 

2.   Hay que perdonar y no recordar con dolor al ofensor.

 

C.  Nota la premisa de que hay una diferencia entre el olvido y no se acordaba.

 

1.   Olvidar es pasivo y no puede ser controlado por la voluntad.

 

2.   No recordar está activo y puede ser controlado.

 

D.  Nota el principio.

 

1.   El perdón no es una promesa olvidar:

 

A.  A la persona de que se trate.

 

B.  A los demás.

 

C.  A uno mismo.

 

2.   Lo que se trata es de no hablar de ello y no obsesionarse.

 

II.  La naturaleza de las "disculpas"

 

A.  Tome nota de su estado.

 

1.   Disculpa es el método habitual de tratar con los problemas interpersonales.

 

2.   No es bíblica.

 

3.   Que tiene un significado diferente en la Escritura.

 

4.   Disculpa es el sustituto del mundo para el perdón.

 

B.  Nota sus defectos.

 

1.   Tiende a estar a la defensiva.

 

2.   Tiende a ser un medio para evitar.

 

A.  Solo le dice sus sentimientos.

 

B.  No pide ningún tipo de acción.

 

C.  No tiene ningún compromiso.

 

E.   No se resuelve el asunto en cualquier forma.

 

C.  Nota su sustitución.

 

1.   ¿Qué es necesario para perdón?

 

2.   Una disculpa completamente elude la cuestión.

 

III. La precisión de "olvidar y perdonar"

 

A.  Nota su esencia.

 

1.   Vamos a perdonar y "intencionalmente no recordar."

 

2.   "Olvido" hace perdón innecesariamente complicado.

 

B.  Nota su error.

 

1.   Lo que no es Bíblico.

 

2.   Olvidar es casi imposible.

 

3.   Perdón, no buscar venganza ni recordar con amargura.

 

C.  Nota su aliento.

 

1.   El perdón es la única manera de "intencionalmente no recuerda".

 

2.   Perdonar y se aprende a no recordar.

 

Conclusión: El perdón no es una promesa de no tener nada en contra de una persona. Una disculpa es un pobre sustituto de perdón.  Perdonar es no buscar venganza ni desear el castigo para el ofensor. La Biblia dice que es necesario perdonar a fin de ser perdonado.

 

Nuestro Dios incomparable

 

Isaías 40:18, 25; 46:5

 

Introducción: De cualquier cosa podemos hacer comparaciones, pero con nuestro Dios no existen comparaciones.  ¿Con quién vamos a comprar a Dios? ¿Qué semejanza se puede comparar a Él? ¿Con que vamos a comparar a Dios? El profeta nos pone cara a cara con la realidad. Nuestro Dios es incomparable

 

I.   No podemos comparar a Dios con cualquier cosa o persona (v. 12).

 

A.  Símiles no son posibles para la ilustración.

 

B.  Las comparaciones son imposibles.

 

1.   ¿En el océano? (Él puede mantener el agua hueco de su mano).

 

2.   ¿A los cielos? (Mide los cielos con regla en la mano).

 

3.   ¿De la tierra? (Coloca el polvo en sus dedos)

 

4.   ¿A las montañas? (Tiene escalas que pesan las montañas).

 

II.  No podemos entender a Dios (vv.  13- 14).

 

A.  Sólo podemos conocerlo como Él se revela a sí mismo:

 

1.   En la conciencia.

 

2.   En el mundo natural.

 

3.   En la Palabra de Dios.

 

B.  No dice nada acerca de la comprensión (55:8 - 9).

 

III.No podemos imaginar Dios.

 

A.  Él es infinito, nosotros somos finitos.

 

B.  Solo debemos adorarlo y aceptar su amor:

 

1.   Por el estudio de la palabra.

 

2.   Meditando en su amor infinito y su grandioso poder.

 

IV.No podemos engañar Dios.

 

A.  Es insensato tratar de engañar a Dios..

 

B.  No somos más inteligentes que Dios.

 

1.   Su conocimiento es ilimitado.

 

2.   Nuestro conocimiento es siempre limitado.

 

3. Dios no puede ser burlado.

 

V.  No podemos escapar de Dios.

 

A.  Estamos frente a él:

 

1.   Donde estemos.

 

2.   En el tiempo y en la eternidad.

 

B.  Todos deben rendir cuentas.

 

1.   Habrá un día donde todos daremos cuentas.

 

2.   Estamos llenando las páginas ahora, las cuales serán abierta en aquel dia.

 

VI.No podemos resistir a Dios.

 

A.  Los hombres y las mujeres constantemente tratan de resistir a Dios.

 

B.  Resistencia es otro indicio de su depravación.

 

1.   Nos resistimos a su gracia.

 

2.   Muchos se están resistiendo a reconciliarse con El.

 

Conclusión: El Profeta pregunta: ¿A quién vamos a comprar Dios? ¿Qué semejanza se puede comparar con Él? La respuesta es nada  ni nadie puede comprarse con Dios . nuestro Dios es incomparable. Su Persona es Sublime su Gloria es indecible. Sus leyes son justas y buenas. Jesús es admirable. Recíbelo en tu corazón y serás llenos de lo más maravilloso que te haya imaginado.

 

 

 

El remedio de la culpa

 

Salmo 32:3 -4

 

Introducción: Estos versos describen intensos sufrimientos y nos recuerdan que algunos de los más intensos sufrimientos están en la mente. Este sufrimiento es el resultado de la culpa. La culpa es como carcoma en el alma, hasta que ésta es quitada por la gracia de Dios mediante la sangre de Cristo. Muchos sufren de culpabilidad, y queremos analizar el tema de una forma que sea útil para aquellos que sufren de culpa.

 

I.   La maldición de la culpabilidad

 

A.  Tiene efectos físicos.

 

1.   "Huesos" -cuerpo.

 

2.   "Envejecido" -desgaste, deterioro (cf.  Sal. 51:8 ).

 

B.  Causa confusión interior.

 

1.   "Ruge" -ruido de sufrimiento.

 

2.   Se nubla el corazón.

 

C.  Crea conflicto continuo.

 

1.   "Todo el día".

 

2.   Hasta se pierde el sueño.

 

E.   Crea una sensación de desagrado divino.

 

1.   "Tu mano era pesado sobre mí."

 

2  Hay sentimiento de una enorme deuda (cf.  Sal. 51:11 - 12).

 

F.   Crea una esterilidad interior.

 

1.   "Mi humedad se convirtió en la sequía de verano".

 

II.  La causa de la culpa

 

A.  Culpa fue el resultado de lo que David había hecho:

 

1.   Lujuria

 

2.   El adulterio y la inmoralidad

 

3.   Engaño

 

4.   Asesinato

 

5.   Ocultamiento del pecado

 

B.  Culpa fue el resultado de lo que David temía:

 

1.   Auto-exposición de cara a lo que en realidad había hecho

 

2.   Exposición pública

 

3.   Castigo de Dios

 

C.  Tubo culpa de mal comportamiento

 

1.   Algunos pueden surgir como consecuencia de no estar a la altura de las expectativas.

 

2.   Mucho más se deriva de lo que sabemos está mal.

 

III.La cura de culpabilidad

 

A.  Confesión es el paso número uno.

 

1.   "Cuando yo he callado" -el incumplimiento de confesar.

 

2.   Salmos 51:1 -5 muestra todo lo de la confesión (nota cómo se sentía acerca de lo que había hecho).

 

3.   ¿Por qué no confesar:

 

A.  Orgullo personal.

 

B.  Esperanza de que no habrá problema alguno.

 

C.  Espero que las fallas se finalicen por sí mismos.

 

D.  Espero que el paso del tiempo traerá alivio.

 

F.   Tendencia a la reivindicación y la racionalización.

 

B.  El arrepentimiento es el paso dos.

 

1.   Es una clara evidencia de que se está dispuesto a ambiar

 

2.   Es muy evidente en el Salmo 51:17.

 

3.   A menudo, es el elemento que falta en los tiempos modernos.

 

C.  El perdón es la respuesta de Dios.

 

1.   Nota la evidente libertad de David en el resto del salmo (esp. vs. 11).

 

2.   El perdón es un don otorgado por Dios en Cristo.

 

3.   Entonces ¿por qué no me siento perdonado?-

 

A.  Debido a mi orgullo herido.

 

B.  Ya que el asunto es todavía una asignatura pendiente.

 

Conclusión: La culpa es muy común, causada por no afrontar cuestiones en nuestras vidas. Se cura solamente por medio de la confesión, el arrepentimiento y el perdón. ¿Realmente has tratado con lo que ha provocado su culpabilidad, o está tratando de hacer frente a los sentimientos de culpa sin hacer frente al problema? Cristo es la respuesta para tu culpa.

 

                        

 

 

 

                        

 

 

 

                               El sello del Espíritu

 

Romanos 8:14 -17

 

Introducción: Y la guerra continúa… entre la carne y el Espíritu. Se nos dice lo que el espíritu y la carne están siempre en desacuerdo. También se nos dice lo que el Espíritu hace por nosotros (vv.  14- 17). El Espíritu Santo es el Sello de Dios en nuestros corazones como garantía de propiedad de Dios. Veamos:

 

I.   El Espíritu  nos guia(v. 14).

 

A.  El Espíritu nos da sentido.

 

1.   Nota de Pablo en Hechos 16 experiencia.

 

3.   El Espíritu convence en lugar de traernos a la fuerzas.

 

4.   El Espíritu se convierte en una influencia determinante.

 

B.  El Espíritu nos conduce a la verdad (Juan  16:13 ).

 

1.   Tiene que ver con la Palabra de Dios.

 

2.   El Espíritu Santo nos ayuda en la comprensión de la palabra.

 

3.   Nota también enseñanza en 1 Corintios 2:12.

 

C.  El Espíritu nos conduce a la santidad.

 

1.   Se muestra aquí y en la epístola a los Gálatas 5:18.

 

2.   Nota todo el contenido del contexto.

 

II.  El Espíritu Santo nos Adopta (v. 15).

 

A.  Tomar nota de las características de la adopción.

 

1.   Objetivo permanente que otorga.

 

2.   Definitivamente es válido.

 

3.   Que descanse sobre el amor y gracia de Dios.

 

B.  Establece relación familiar, así:

 

1.   Hijos de declaración de valor legal.

 

2.   Los niños de término de relación familiar.

 

3.   "Abbá" -cercanía de la relación.

 

C.  Se trata de una herencia.

 

1.   Aprobado incluso esclavo herencia compartida.

 

2.   Sigue un curso:

 

A.  Esclavo del pecado.

 

B.  Hijo de Dios.

 

C.  Heredero de sus riquezas.

 

3.   Si compartimos el sufrimiento de discipulado, compartiremos la gloria.

 

III.El Espíritu da testimonio (vv.  16- 17).

 

A.  ¿Qué testimonio da?

 

1.   De que somos hijos de Dios

 

2.   Es un testimonio al nuestro espíritu.

 

B.  Es un testimonio:

 

1.   Interno.

 

2.   El interno no es demasiado fiable.

 

3.   El testimonio de la palabra lo confirma.

 

C.  Se trata de un consolador testimonio.

 

1.   Nos asegura que somos hijos de Dios.

 

2.   Nos asegura que somos coherederos.

 

3.   Ello nos asegura de la futura glorificación.

 

Conclusión: Pablo dice, "ir por el camino del Espíritu", no sólo por la gran diferencia, pero en vista de que nos guía, nos adopta, y él testifica dentro de nosotros. ¿Por qué continuar con la vieja vida de la carne? El que sigue la carne cosechará corrupción, más el que se deja guiar por el Espíritu Santo tendrá la vida eterna.

 

 

 

Aclaración:

 

Estos bosquejos son simples herramientas de ayuda para algunos líderes cristianos evangélicos que los puedan usar para la predicación de la palabra de Dios. El que los use los pueda mejorar o modificar para que se adapten a la necesidad  de su gente. Nuestro propósitos es simplemente ayudar a nuestros compañeros de ministerios. Dios les bendiga siempre.

 

 

 

 

Y sin contradicción, grande es el misterio de la piedad: Dios ha sido manifestado en carne; ha sido justificado con el Espíritu; ha sido visto de los ángeles; ha sido predicado á los Gentiles; ha sido creído en el mundo; ha sido recibido en gloria 

1Tim. 3:16